"No hay voz, ni grito, ni llanto en este mundo que pueda ser oído hasta que alguien lo escuche"
22 junio 2010
Por la puerta grande
13 mayo 2010
Saldando deudas
encontré un hada madrina.
Sujeté a Ladycaña por los hombros, la miré fijamente y le advertí que no debía entrar allí bajo ningún concepto: "Recuerda lo que nos pasó la última vez". No la solté hasta que asintió. Introduje mis objetos metálicos en la taquilla y me metí en una de esas cabinas en las que uno se siente como un concursante de "Lluvia de Estrellas" a punto de convertirse en algún famoso. Cuando se abrió la puerta lamenté seguir siendo yo ("seguro que si sales en la tele es más fácil que te den una hipoteca") y me senté a esperar que alguien se quedara libre para atenderme. Pero no estaba dispuesta a contarle mis delirios a cualquiera, al menos tenía derecho a elegir de quién quería recibir la negativa. Y la elegí a ella. Supongo que, de alguna forma, fui capaz de intuir una varita mágica entre sus papeles.Nunca me interrumpió, ni me miró como si estuviera loca. Me animaba a seguir buscando incluso por importes superiores a los que yo había fijado como tope. Nunca me pidió que me olvidara de la zona norte como opción, ni me hizo preguntas incómodas ni sugerencias sobre lo fácil que sería todo aquello con una pareja solvente. Sentí que podía empezar a confesar mis pecados si los dosificaba semana a semana ("...que es que no soy funcionaria...", "...que es que mi contrato no es indefinido...", "que es que no quiero pedir aval...") Lo soltaba y miraba hacia otro lado temiendo su reacción como quién espera que explote un petardo al que le acaban de prender la mecha. Asombrosamente, ella siguió escuchándome, animándome y dejándome ir sin penitencia.
Fue entonces cuando Ladycaña empezó a entrar conmigo. Al principio, se sentaba tímidamente en la silla de al lado, pero pronto se animó a hacer la crónica de los pisos que habíamos visitado durante la semana, afilando bien cada detalle jocoso como le gusta hacer a ella. Nos reímos a tres bandas de las excentricidades decorativas de los vendedores, repasamos los argumentos desesperados de los agentes inmobiliarios y bromeamos con la posibilidad de convivir con el fantasma de alguna antigua propietaria en uno de esos pisos llenos de muebles al más puro estilo "Cuéntame"...
Ya era habitual que nos abrieran sin hacer siquiera el amago de deshacernos de los metales, pero aquella tarde, hasta el ritual de esperar a que se cerrara una puerta para que se abriera la otra era mucho pedir a nuestra impaciencia. Irrumpimos en la mesa de nuestra amiga: "¡Lo tengo!". La forma en que tiramos el bolso y el abrigo en la silla de al lado mientras hablábamos atropelladamente, probablemente le recordara el comportamiento de su hija cuando llegaba del colegio con algo importante que contar. Creo que, ese día, terminó de amadrinarnos. Le dimos todos los detalles sobre el palacio que habíamos seleccionado y la dejamos con la tarea de contestar a la preconcesión de nuestro sueño no más tarde del siguiente martes.
Áquel fue uno de los fines de semana más largos de los últimos 33 años. Hubiera preferido pasarlo dentro del banco, en ese micromundo donde tantos jueves había escuchado que era posible. Pero tuve que pasarlo en el mundo exterior, lleno de hostilidad incluso en los círculos más cercanos: "que no... que no puede ser, es imposible..."
Y llegó el martes. Seguramente, el día con las peores estadísticas de ciudadanos atendidos de mi historia, porque recuerdo perfectamente haber hecho click muchas más veces, pero que muchas más, sobre la tecla de actualizar la bandeja de entrada que sobre la de "Siguiente Cliente". Y cuando por fin, llegó ese mail y leí "TIENES HIPOTECA" toda la oficina lo supo sin necesidad de que articulara palabra. Cuando quise darme cuenta, ya estaba rodeada por un montón de gente que se alegraba por mi. Yo había empezado a llorar mucho antes de entender que había heredado el Puesto 5 de mi amiga Rubaki para recibir en él esta noticia y seguía llorando cuando salí al parque a llamar a mi hada madrina que me aconsejó cautela: "Muy pronto estarás firmando y podrás celebrarlo de verdad".
Voy a celebrarlo de verdad, Elena. Pero después de haber pagado la primera letra, sentía que tenía una deuda más importante. Hoy es jueves y Ladycaña quería saludarte. Seguimos sin saber cómo lo has hecho pero no lo vamos a olvidar nunca.
12 octubre 2009
Imaginaciones mías
Hoy Ladycaña cumple tres años y 12000 visitas (a ver si me haceis ese regalo).A los que no entiendan nada de este post... sólo son imaginaciones mías.
A los ladycañeros veteranos, que no tienen que imaginárselo porque ya lo saben, les recuerdo que ésa es la respuesta menos importante. Falta el cuándo, el cómo, el dónde y el por qué.
1. Canciones que te transportan a lugares seguros. La canción por la que le recordaremos siempre.
2. Versiones grabadas por cantantes "guays" para anuncios de grandes almacenes... No, mejor la original que es mucho más friki.
3. Mujeres que saben cuidarse y quererse. En francés.
4. Villancicos que no lo son pero que pasan todas las navidades en tu cabeza y vuelven meses después para recordarte a gente que rezuma hospitalidad.
5. Para las noches, la nana que canta el mar.
6. Mañanas que se repiten cinco veces cada semana.
7. Melodías que se vuelven contigo desde la Alhambra, que huelen a primavera.
8. Fantasías sobre el pasado de una desconocida que acaban contando la vida de una amiga tuya.
9. Canciones perrofláuticas.
10. Si todo lo que puede salir mal sale mal ¿por qué no cantar algo de los 80?.
11. Canciones para personas que no pueden parar de hacer "girar la testa".
12. Ciudades que sonríen bajo el sol para los que sobreviven al invierno por vivir el verano.
13. Canciones para los que se preocupan, para que dejen de hacerlo: ¡que yo no cumplo un año sin ver cumplido un sueño!
14. Una aventura que acaba en un paraiso del norte.
08 septiembre 2009
01 agosto 2009
Veraneantes
que necesita del verano para existir.
Guada regenta el "Lupita", un bar en el corazón de no importa qué pequeño pueblo situado al sur del sur. Es una mujer joven, bajita, trabajadora, de las que imprimen su huella en todo lo que hacen. Hoy se encuentra en uno de esos días complicados del mes, pero aún así disipa con decisión mis dudas sobre el desayuno "Te voy a preparar lo mismo que me estoy tomando yo". Esos pronombres tan bien puestos convierten la barra del bar en una cocina acogedora y a esta clienta desconocida en una confidente (de haber habido una calabaza en escena, ese día habría bajado en carroza a la playa). "La Lupe" encajaría perfectamente en Tijuana: por el nombre, por la decoración de su cantina y por la flor que tatúa toda la superficie superior de su brazo derecho. Esos tonos brillantes que sólo existen en las cajas Plastidecor de 12 colores apuntan a su hijo de cinco años como presunto artífice. Transcurridos doce meses, el tatuaje se mantiene intacto y no hay más remedio que declarar inocente al niño. Sólo un mes más y esa flor, sencilla pero rotunda, inspirará un espejismo. No tiene acento del sur pero en algún momento de su historia, Guada tomó conciencia de su naturaleza veraniega y se estableció en este pequeño rincón del mundo donde habita el genio de la lámpara silenciosa. Le pidió un remedio contra los días nublados y le concedió a un muchacho de Sao Paulo capaz de hacer salir el sol de una sonrisa. Juntos tramaron un plan perfecto: "Viviremos aquí y huiremos a Brasil cuando llegue el frío. Si transcurridos unos meses, el invierno nos da alcance, nos instalaremos aquí de nuevo". Así lo hicieron. Ese año, y el siguiente, y el siguiente y todos los años que siguieron después. Se propusieron vivir eternamente en verano y lo consiguieron. Hay una larga lista de veraneantes: las sandalias, los quioscos de helados, las terracitas, Mr. Caroteno (señor que acude al Parque Sindical todos los días sin excepción entre el 30 de mayo y el 31 de agosto cuya epidermis sigue el proceso inverso a la de Michael Jackson y que pasa gran parte del tiempo con los brazos levantados porque lo único que le queda por broncearse son las axilas), los tirantes, las cenas al aire libre de mis vecinos en sus pequeños chalets, los carteles de cerrado por vacaciones, el café con hielo, las largas horas de luz... y yo queriendo ir andando a todas partes porque sé que en esta época proliferan a cada paso contenedores de materia prima de espejismo de valor incalculable. Algunos de estos veraneantes se extinguen por completo el 21 de septiembre, otros sobreviven arrumbados en los armarios y Mr. Caroteno y yo, luchamos por mantener vivo el paraiso en nuestras vidas, más allá de estos tres meses que se nos permite frecuentarlo.Hay dos medicinas que ayudan a los veraneantes a superar el invierno: una visita furtiva a Cádiz (sólo he estado una vez allí, en enero, y era verano) y la voz de la Mari de Chambao, que es capaz de ahuyentar la borrasca más tenebrosa y de hacer que mis sandalias dejen de llorar en el armario y se pongan a bailar por la casa aunque la temperatura en la calle no supere los 5º. Añado a "Las Migas" en este botiquín contra el frío, el remedio que me concedió este año el genio de ese pequeño pueblo situado al sur del sur cuando le pedí vivir eternamente en verano.
30 junio 2009
Hacienda somos todos, pero yo más
"La primera vez que hice la declaración, era tan ingenua que creía que Hacienda era Robin Hood, robando a los ricos para dárselo a los pobres. Mientras aquel señor tecleaba mis escuetas retribuciones dinerarias, me relamía pensando en la cantidad de cosas que podría comprarme con el cántaro de leche que me iba a devolver la Agencia Tributaria. "Te sale a pagar 100.000 pesetas" El cántaro se me rompió encima con tanta violencia que casi pierdo el conocimiento. Traté de recomponerme mientras recibía explicaciones de que mi empresa, ésa que me pagaba cada 4 o 5 meses en función de las subvenciones, no me había retenido ni un céntimo en todo el año.22 junio 2009
El sueño de Artemisa
"Cuentan los habitantes de la isla que cada 28 días nace una estrella en la tierra. La claridad que desprende esa piel, aún por estrenar, es más fuerte y blanca que los destellos que alumbran la noche a millones de años luz. La Luna, que sabe aún más por vieja que por sabia, es consciente de no poder competir con ellas y ante la posibilidad de ser eclipsada por la recién llegada abandona el cielo a la espera de que el joven esplendor se aplaque.28 mayo 2009
Tierra llamando a Rubaki
17 abril 2009
Mamá rutina
La tan denostada rutina nos emparenta sin querer con un montón de gente con la que compartimos los lugares y horarios de nuestro día a día. Y como en todas las familias, con algunos tenemos una afinidad especial mientras que a otros los soportamos a duras penas y porque no nos queda más remedio. Éste es el caso de esa madre implacable que tortura a sus dos retoños de entre 7 y 10 años con una conversación en inglés absolutamente antinatural a las ocho de la mañana: "this is a chair", "this is a window", "this is a bag", "this is a door"... La Señorita Poppins hace inventario de todos los elementos del vagón martilleando los cerebros somnolientos de sus hijos y de todos los viajeros que no disponen de un mp3 con el que protegerse, ni de una lectura lo suficientemente absorbente para poder ignorar su voz. Ojalá algún día, uno de los pequeños reuniera el valor necesario para contestar a su madre en voz alta lo que se puede leer claramente en su cara y en la del resto de los improvisados compañeros de clase: "¡¡¡¡This is a hell!!!!". Afortunadamente hemos llegado a Alonso Cano y la tortura finaliza, hasta mañana.Como compensación, mamá rutina trae a este mundo subterráneo un hermano del que no sé el nombre pero sí otras muchas cosas. Hacemos juntos el camino de ida entre las estaciones de Antonio Machado y Gregorio Marañón, y algunas veces, también el de vuelta. Mi hermano sólo tiene una discapacidad que al estar reconocida por la Comunidad de Madrid le hace merecedor de la medalla de discapacitado, carga de la que nos libramos los que tenemos discapacidades no reconocidas por múltiples que sean. Desconozco el diagnóstico exacto pero puedo intuir que pertenece a ese amplio y heterogéneo grupo de trastornos a los que acecha el espectro autista. Es una ironía, que a simple vista, cualquiera de los que vamos en el vagón parezcamos mucho más autistas que él. Cada uno a lo suyo: el libro, el periódico, la PSP o las musarañas porque algunos ni siquiera hacen el esfuerzo de buscar una coartada. Él, sin embargo, no se cansa de saludarnos cada día. Tal vez le conozcáis. Te pide que choques su mano extendiendo los dedos todo lo que puedas. "¡No! Así" Quiere que los eches más para atrás, como lo hace él, pero no podemos. Te mira la mano fascinado porque ha descubierto por sí sólo (y con esto, el discapacitado ya gana por 2 a 0) el secreto que a mí tuvo que revelarme aquel gran hombre que fue el mejor de mis profesores en la universidad: "Las manos de los autistas son diferentes". Diferente, es una característica tan imprecisa como misteriosa. Esa era su forma de mantenernos absortos en clase. Tratábamos de desentrañar el enigma de los trastornos de la cognición a través de las pistas que él nos proporcionaba tan hábilmente, dosificando la información con cuentagotas. Por la edad que aparenta mi hermano, es muy probable que alguna vez pasara por la consulta de aquel hombre que fue el mayor experto del país en la materia. Avanza de un vagón a otro chocando manos y pienso si tal vez fue el protagonista de alguna de las anécdotas que mi profesor nos contaba sobre sus pacientes. En honor al maestro, decido que este chico lleva su nombre. Estoy segura de que si se conocieron, el espectro que planea sobre mi Ángel no pudo evitar que sintiera la muerte de Rivière tanto como yo.
Cada día, a las 8:15 de la mañana la silueta de un hombre delgado se erige sobre el andén de Francos Rodríguez. Si hace mucho frío, cazadora oscura forrada de borreguillo y gorra. Si es lunes o viernes, es probable que el maletín habitual sea sustituido por un ordenador portátil. Si llueve, un paraguas largo y firme, como una metáfora de sí mismo, que utiliza a modo de bastón mientras espera inmóvil que aparezca el metro, que se parará obediente para abrir una de sus puertas frente a él. Se sentará en uno de los asientos laterales, más cómodos porque permiten recostar la cabeza, para hacer más llevadero el camino a Las Musas. Cuando parece dormido, aprovecho para observar esas cuencas hundidas, que me recuerdan tanto a mi abuela. Sus ojos se entreabren varias veces a lo largo del trayecto para averiguar en qué estación estamos y me sorprenden pensando: "Este señor es Don Quijote vestido de paisano" Y le bautizo "Alonso Quijano, pues". Hemos llegado a nuestra estación y se sitúa en la puerta que parará frente a la salida. Su método es tan infalible que es más fácil creer que el conductor le obedece de nuevo y para dónde sea preciso con tal que esto suceda. Sube ágil las escaleras mecánicas. Yo detrás, como Sancho. Mi paso es más rápido porque llego más tarde. Así, por un momento coincidimos en el mismo escalón, prácticamente a diario, y en ese instante, los dos observamos con el rabillo del ojo la estampa de la pequeña familia que formamos. Sólo hablamos una vez que él se durmió y yo le desperté ("Señor") y me lo agradeció con una sonrisa que nunca antes había visto en su rostro. Me preocupa que su edad cercana a la jubilación me deje huérfana por las mañanas. Antes de que eso suceda, espero atreverme a aminorar el ritmo algún día y seguirle a su trabajo, aunque eso suponga llegar tarde al mío una vez más y que me lo descuenten de la nómina. En realidad, no me preocupa tanto eso como profanar una ilusión que me ayuda a levantarme por las mañanas.
Feliz lunes, familia.
09 febrero 2009
En brazos de la marea
12 octubre 2008
Cómo se hizo... Mucho más lerele
Después de veintiocho días y 39 entregas…
… de Montecarmelo a Villaverde, de Aluche a la Alameda de Osuna, de Vicálvaro al Barrio del Pilar pasando por Atocha, Carabanchel, Moncloa, Puerta de Toledo, Avenida de América, San Blas, Castellana, Vallecas, Lavapiés… Algunos han conseguido cruzar las fronteras del Municipio, incluso de la Comunidad…… sigilosamente depositados en buzones con la colaboración involuntaria de vecinos anónimos o de porteros ingenuos dispuestos a dejarse engañar por una apariencia inofensiva y una eficaz gestión de la sonrisa, instalados durante semanas en soportes diseñados para su especie a la espera de ser identificados entre sus congéneres, camuflados entre recibos de IBI y material de oficina cuidadosamente inventariado como propiedad del consistorio, introducidos en bolsos ajenos a veces a hurtadillas y a veces no, regalos sorpresa que esperaron a sus dueños en la oscuridad del maletero del coche, visitantes furtivos que durmieron arropados por alfombrillas de ratón, trofeos que fueron rescatados en arriesgadas misiones nocturnas de pedestales que los exponían a condiciones climatológicas de lo más adversas, polizontes que viajaron en las profundidades de carritos de bebé, obsequios brindados por ciudadanas desconocidas, misteriosos huéspedes alojados en hoteles de cinco estrellas …
Se descubren muchas cosas: que Madrid es muy pero que muy grande, que hay gente muy despistada, gente que nunca abre el buzón, gente muy loca, gente a la que pensabas que no le haría especial ilusión que se emociona profundamente (vuestras reacciones son siempre más sorprendentes que las propias sorpresas)… pero sigues sin saber si te lo pasas mejor antes, durante o después.
Existen innegables conexiones entre fenómenos. Una mariposa blanca viaja en metro cada vez que concluye la manufactura de un espejismo. Del mismo modo, cada una de estas entregas depara un regalo: una afluencia estadísticamente improbable de ciudadanos sordos en la junta, zapatillas de ansiadas dimensiones en los chinos de Pueblo Nuevo, espejos siendo abandonados por mozos de almacén dispuestos a embalarlos cuidadosamente para llevar en transporte público sin levantar sospechas, visiones hipnóticas de la luna a la salida de un portal de la avenida Monforte de Lemos, láminas de acetato a precios aptos para tiempos de crisis despachadas entre invitaciones a fiestas de Halloween casi irresistibles incluso para quien lo detesta… Pequeños pero preciados golpes de suerte. Si no hubiera intuido los efectos secundarios desde el principio, tendría algún sentido que me lo agradecierais vosotros a mí en lugar de yo a vosotros. Gracias.
¡Misión cumplida!
13 septiembre 2008
Las Noches en Blanco
"... la actual edición versa sobre la idea de la ilusión. La Noche en Blanco invita a los madrileños a descubrir una nueva ciudad, metamorfoseada por el arte y tejida de fantasías que, por unas horas, confundan nuestros sentidos. Una noche compuesta por las ensoñaciones de quienes participan en lo que se ha convertido en la mayor celebración cultural de la ciudad."Soy una fanática de La Noche en Blanco. Y sé que esta declaración hará que alguien vuelva a tacharme de corporativista, pero me da igual. Estas noches se han creado para disfrute de los amantes de lo público y de lo gratuito. Aunque no sólo vayamos nosotros y se apunte un montón de gente (más amante de protestar que de otra cosa) que no parará de refunfuñar en toda la noche: que si hay aglomeraciones, que si dos horas de cola para ver esto, que como no salga ya el funambulista este me voy a cagar en toda su familia...
De hecho yo pediría que el año que viene todo fueran falsos reclamos. Que nos anuncien una Noche en Blanco llena de espectáculos que no se hagan. En blanco blanco de verdad, vaya. Lo único que me disgusta de esa noche es que se gaste tanto dinero cuando lo que hace falta no cuesta nada: la luna en el cielo y la calle llena de gente. Lo demás casi me sobra. Pueden mantener algunas cosas que seguro costaran poco dinero: evacuar Madrid pasando por debajo de la Puerta de Alcalá (y poder tocarla), los patos de goma flotando en la Cibeles, los besos en la fachada del Palacio de Correos, Raimundita corriendo por las habitaciones del Palacio de Linares, Ariuca haciendo una performance en Lavapiés y el Diente de León, para proyectar de un soplo en las fachadas del Paseo del Prado que "una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma", que es una gran verdad que le debemos a Almodóvar y a la Agrado. Cuando éstas son las expectativas, a una como mucho le puede disgustar que haga más o menos frío, pero se lo pasará bien seguro.
Tal vez la falta de ambición me haya llevado a encontrar en el conformismo la fórmula de la felicidad. De esto espero que tomen nota los Navarros y compañía y no vuelvan a hacerme nunca un regalo caro (si me envolvéis unos azulejos, como Gabuto y Sevein, me sentiré igual de feliz y menos culpable). Los momentos felices de la vida, probablemente sean escenas muy simples: una tarde patinando en Chamartín con tus compañeros de instituto, unas magdalenas y un chocolate caliente en el autobús de vuelta de Montejo de la Sierra... y tantos otros. Siempre pensé que la compañía era un factor decisivo, pero cada vez es más frecuente que la felicidad me encuentre sola (Rubaki, te hago responsable de haberme llevado por este camino sin retorno) ¡soy una huraña feliz!
Me obsesionaba encontrar una canción para este post que es el tercer y último homenaje del verano a la luna llena. El azar o el destino me han descubierto a otra Niña de Fuego, de quien no voy a difundir el nombre porque estoy en esa fase de veneración de los ídolos en que no quieres compartirlos con casi nadie y en que no te perdonas que ese disco exista desde hace dos años y te acabes de enterar ahora. Su canto a la luna, a medio camino entre lo sagrado y lo salvaje, entre el aullido y la oración, es exactamente lo que buscaba. Soy plenamente consciente de a quién le debo este hallazgo. Así que ¡gracias! como dice Chaouen "al sol por su luz y a la luna por todo lo demás".
07 septiembre 2008
El Balcón de Sanabria
"San Martín de Castañeda espejo de soledades
tu lago recoge edades
de antes del hombre y se queda
soñando en la santa calma
del cielo de las alturas
en que se sume en honduras
de anegarse ¡pobre! el alma"
"San Manuel Bueno, mártir", Miguel de Unamuno (1930)
Dice la leyenda que hay un pueblo sumergido en el lago. Tal vez el que hay arriba sea su reflejo.
Hablar del pueblo es algo reservado a los autores de las loyas y a los pastores que las cantan. A los demás sólo nos queda opinar, y yo opino que lo mejor que le puede pasar a una loya es que la componga mi primo mayor y que la cante mi primo pequeño. A ver si se me concede pronto ese deseo.
La lírica que hemos heredado se la debemos a la abuela, que se conocía todas las coplas del pueblo. Ésta nunca se la oí cantar a ella, pero a mí es la que más me gusta. Y por fín la tengo.
23 agosto 2008
Diario de un espejismo
El proceso de elaboración ha sido un canto a la autosuficiencia que ha permitido forjarlo a fuego lento, como un conjuro. Los azulejos fueron cuidadosamente seleccionados: los rosa con florecitas que tú misma sugeriste (mira que te conozco pero sigo sin atreverme a regalarte esas cursiladas a las que sólo tú sabes devolver la dignidad), unas flores de alta alcurnia halladas en el barrio Salamanca (a Ariuca le "encantitaron" nada más verlas), un indefenso pedacito azul y blanco de diseño retro que me encontró de camino a la piscina y me imploró que lo llevara conmigo (al que he reconvertido en nube debido a su capacidad para el llanto fácil) y tu plato roto de "A Loja do Gato Preto" que ha visto diseminada su herencia genética dando a luz una mariposa, una libélula, un caracol y un tulipán, pasando, tras semejante parto, a mejor vida. He ido mezclando más fuerza física de la que tenía para acarrear el espejo original, con un poco de la humildad que me faltaba para querer pedirle a alguien con carnet y coche que me ayudara a transportarlo (finalmente, se lo pedí a Ariuca que me debía varios favores como porteadora). Lo aderecé con un soplo de la suerte de vivir tan cerca de "Cristalera Madrileña" (establecimiento que no tiene reparos en cortar espejos "de la calle"), añadí una buena dosis de la paciencia que voy perdiendo para partir los azulejos y una cucharada de minuciosidad para no darlo por terminado antes de tiempo, de ésa que nunca he tenido y de la que siempre te he visto hacer alarde: al quitarle la pintura a la escalera de tu madre, o como hace 13 años, al limpiar la tela de la canadiense que nos dió cobijo en Campolongo.
¿Pero qué clase de bruja sería, si no pudiera hacer cosas de las que no soy capaz? Esta experiencia me ha permitido descubrir que para recorrer la distancia que separa nuestros dos barrios bajo un sol de justicia, con un tablero de DM de dimensiones inadmisibles para la EMT echado a la cadera, el bolso repleto de hojas de azulejo, la falda arremangá con una mano y un abanico en la otra, no hacen falta poderes, sino poderío.
Debería haber aprovechado que las llaves de tu casa me conceden la facultad de dejártelo como sorpresa de bienvenida, pero también carezco de la generosidad necesaria para renunciar a verte la cara cuando lo abras.
Sé que lo emplearás para el bien. ¡Que lo disfrutes!
09 julio 2008
Manual para el recién nacido
Los acontecimientos se alían con fechas empeñadas en formar parte de mi vida. Así fue como Martín, nada más nacer, me pellizcó el corazón.Hola, mi niño:
Te esperan años de grandes descubrimientos pero voy a intentar adelantarte lo fundamental:
- Diga lo que diga tu partida de nacimiento, te llamas Martín.
- La Navidad a veces se rompe, pero se arregla.
- Lo que no debe romperse por nada del mundo es la cadena del frío, sobre todo si está papá delante.
- Cuando vaya a tu casa un señor muy aburrido e inoportuno hazle todas las gamberradas que se te ocurran. Es el del Círculo de Lectores y es un experto en romper la Navidad. Se merece todo lo que le hagas.
- Mamá esconde chucherías en los bolsillos de la bata blanca del trabajo (de nada...)
- Aunque Lilith diga que los Reyes son los padres porque su madre se lo ha contado, ¡es mentira!
- Sobre los que formamos la corte que habitualmente rodea a tus progenitores: sé que puedes vernos como realmente somos, pero no te asustes que aunque alguno lleve una espada de su tamaño, somos buena gente. Yo soy la de la bata de cola.
- Has venido al mundo, literalmente, de la mano de la alegría. No lo olvides nunca.
- La vida nos da más de lo que necesitamos para ser felices.
- Te quiero.
08 julio 2008
Aalin, en los alrededores de la alegría
Gracias, Aalin, por retroalimentarme.
La intuición ya le había dicho que no había que buscar más, pero una noche, mientras esperaban en un semáforo, sintió la necesidad de hacerle la gran pregunta:
- ¿Subirías a la luna?Lejos de sorprenderse, él pronunció cada palabra con la seguridad de quién conoce la única respuesta posible:
- Sí, a visitarte de vez en cuando
En ese instante, mientras él comprendía que había estado esperando esa pregunta toda su vida, ella tuvo la certeza de que le había encontrado.
De una primogénita se esperaba que fuera responsable y que, por ejemplo, estudiara derecho. Era lícito que, después, quisiera convertirse en defensora a ultranza de las causas más perdidas y poner su sentido de la justicia al servicio de la locura. A saber: ¿Que un vendedor de cuero de la Latina quiere interponer una demanda contra el tendero de al lado por un motivo tan surrealista que soy incapaz de reproducir (ni entender por más que Aalin me lo haya contado multitud de veces)?, pues allá que va ella a testificar, aunque todo lo que la relacione con semejante litigio sea que un buen día pasó por allí y desde entonces hayan pasado más años de los que la memoria de un testigo puede soportar.
Por encima de las expectativas que pretendían atarla a la realidad, Aalin siempre supo que su principal misión en la vida era ejercer de hermana mayor. Y esto, en su caso, consiste en ir por el mundo protagonizando historias surrealistas y contarlas envueltas en esa risa grande y contagiosa para deleite de la alegría y sus alrededores. Si te montas en la risa de Aalin puedes hacer el ascenso del Sella mientras el resto del mundo, envidioso, lo desciende irremediablemente.
No hay disparate que lo sea tanto como para que Aalin no se lo plantee: comprarse una "casicasa", elegir salvarle la vida al estuche en lugar de a su amiga, tratar de redimir al yonki que la está atracando, andar 100 kilómetros en 24 horas (cada vez son más los insensatos), adelantar una considerable suma de dinero a un apartado de correos en contestación al reclamo del periódico "TRABAJE DESDE CASA HACIENDO OSITOS DE PELUCHE" ... o esa gran contribución al mundo carnavalesco: el metadisfraz. Esta idea revolucionaria consiste, ni más ni menos, que en disfrazarse de algo y ese algo de otra cosa. Ilustrémoslo con un ejemplo: tú te disfrazas de hada, y el hada, a su vez de..., pongamos por caso... ¡Gandalf! Para cualquiera que te vea, el hecho de que lleves no menos de tres identidades encima resulta, como mínimo, muy entretenido. Como el orden de los factores no altera el producto, no pueden evitar plantearse si tal vez fue Gandalf quien quiso disfrazarse de hada y el hada de Aalin.
¡Qué bien se lo va a pasar Martín con una tía tan loca!
¡¡¡¡Felicidades!!!!
01 julio 2008
La inspiración

Detrás de mi lavabo también hay tesoros ocultos. Mdlle. Poulin mataría por tener acceso a una base de datos como la mía.
Lady Godiva ha pasado a engrosar la ya numerosa cifra de hijos de la Gran Bretaña afincados en Mojácar y yo me he reconciliado con el universo con la ayuda del genio silencioso, que ha tenido a bien concederme un poco de esa paz que le sobra.
Tras sobrevivir a un semestre de hiperresponsabilidad, afronto el siguiente con una lista de despropósitos en el bolsillo. Una de las pocas cosas que tengo claras es que la motivación de logro es algo de lo que carezco por completo y eso condiciona sobremanera mi futuro profesional que, he decidido se regirá por las siguientes cláusulas:
1. Mi verdadero trabajo empezará una vez termine mi jornada laboral.
2. Será incompatible con cualquier retribución económica dados los efectos tan perniciosos que el dinero produce en mi creatividad.
Durante este mes, me consagro en cuerpo y alma a la alegría y a su retoño. Es hora de dar forma a los materiales que el "Comando Azulejo" ha ido recopilando con tanto entusiasmo y buena fortuna.
...
No desvincularme del silencio, nunca.
Servir a la magia siempre.
07 mayo 2008
Mi lugar en el mundo
Al llegar, puedes pensar que te has metido en una peli de Marisol, porque tienes la sensación de conocer a todo el mundo y de que todo el mundo te conoce, por tu nombre. No es una sensación. Es el bibliotecario que sale a tu encuentro por obra de la providencia y te cuela clandestinamente en su centro de trabajo para darte el DVD que necesitas, el que pensabas que ya no conseguirías hoy.En ese lugar hay un bar y en el bar una camarera que te prepara amorosamente un bocadillo, después de darte un abrazo y de preguntarte qué tal te va la vida. Siempre has dicho que te encanta ese sitio, estás totalmente de acuerdo con el eslogan de las servilletas: es especial. Sobre todo, porque no puedes descubrir el misterio que hay detrás de que allí siempre suene la música que te gusta; más de una vez has pensado que te han quitado el mp3 y lo han conectado a los altavoces. Así que mientras ves como la camarera envuelve el bocadillo en papel de plata, te percatas de que estás escuchando por primera vez el nuevo single de Amaral. Pero no cabe sorprenderse, sólo sonreir.
Sobre los personajes que pueblan el consistorio, podrían escribirse tantas cosas... Y no sólo por lo que ven y oyen a diario en boca de la ciudadanía, sino por mérito propio. El caso es que sin que te lo pidan cumples con el ceremonial de seguridad y te despojas de tus pertenencias y pasas por el arco (¡del triunfo!) y a pesar de todo: ¡pitas! (es el cinturón por supuesto, no la boca). Así que te echas las primeras risas con el vigilante, que es además, ciberamigo tuyo y te permite el paso sin necesidad de que se te caigan los pantalones. Mdlle. Rubaki sonríe desde el punto y uno a uno vas saludando a toda la familia. Si hay algo que está claro es que sois familia, a ver si no por qué el padre de todo aquello se apellida como tú. Como ya es tarde y la familia ha comido, subes a la segunda planta a ver si con un poco de suerte hay algún funcionario disfrazado de ferretero que te quiera llamar subcontratada y echarte el sermón filosófico del jueves, que en tu honor, se adelanta al miércoles. Sólo echas de menos el sol reflejándose en el agua del estanque, y el reflejo proyectándose en el techo del office. ¡Ay! Esos pequeños placeres...
San Blas genera adicción ¡Soy otra yonki más!
29 marzo 2008
Combatiendo el olvido
Aquellos que formaron la Nueva Generación de Cantautores hoy son los veteranos del circuito, y aunque la mayor parte de la audiencia se ha incorporado más tarde, entre el público aún se reconocen caras de gente que desconozco desde hace más de 10 años.23 marzo 2008
Operación Martín. SOS.
(Cristalitos, esto es para tí pero es mejor que no lo leas)
No puedes llamarme para pedirme que te ceda los derechos del nombre de mi hijo y luego desecharlo. Sobre todo cuando fui capaz de resistirme al impulso egoísta de negarme (Martín forma parte de mis más profundas raíces sanabresas) y cedértelo más que encantada, emocionada. Pedirme ese favor era el mejor regalo que podías hacerme: la oportunidad de establecer el primer vínculo especial con vuestro niño, al que no puedo evitar querer porque es vuestro.
Despreciar Martín, deja de ser ofensivo y empieza a ser sangrante cuando la otra opción es un nombre, probablemente normal y corriente, puede que incluso bonito, pero por contraste insulso, insípido, aburrido, anodino, soso... Daniel. Parece que las otras opciones Tristán, Hugo, Lucas... indudablemente más dignas, van perdiendo fuerza. Por eso, haciendo uso de mi legítimo derecho de libertad de expresión aprovecho este foro, para pedir el voto no a favor de Martín sino en contra de Daniel. Lejos de querer imponerte el nombre de tu hijo, sólo pretendo evitar la catástrofe. Recuerda antes de maldecirme, que fuiste tú quién me dió vela en este bautizo. De cualquier forma, si el cibermundo está de acuerdo contigo asumiré mi derrota que no será tal, porque Martín será, ya lo es, su alias ladycañero. Si quieres contratacar, llamamos a Cuatro y le pedimos hora a Gabilondo para que nos modere, o te abres un blog ¡tú verás!
Dejando a un lado la visceralidad que se debe imprimir a cualquier campaña electoral que se precie, te diré algo. Llámale como quieras. Todo lo que hemos visto de él es la raya del test de embarazo que resultó ser de pega (ni siquiera una ecografía, ¡qué ya os vale!), pero le imagino con nítidez y puedo predecir que no dejará de sorprendernos gratamente. Sea cuál sea su nombre, para cualquiera resultará evidente que no hay una gota de insulsez, aburrimiento o sosería en su sangre, porque no la hay. Y tendré un vínculo especial con él. Algún día descubrirá a mi ratón debajo de un botón, aunque para ello tenga que conectarse a internet.
Ladycañeros del mundo: La posibilidad más inmediata de hacer que el nombre de mi hijo tenga una entidad biológica es que mi amiga se lo ponga al suyo. Si crees que Martín es el nombre que debe tener un niño genial, vota.
¡Aún estamos a tiempo!
